Etapa "inglesa" en la filmografía de Hitchcock



                              

Adoré desde el principio las películas de Hitchcock pertenecientes al período “inglés (más de una veintena de films conocidos y otros no tanto), mudas o sonoras, fuesen de espionaje, melodramas domésticos o crímenes.  Considero que es una etapa poco valorada, opacada por el brillo de sus producciones hollywoodenses,  con grandes estrellas y todos los recursos que otorga una industria que generaba millones en su época "de oro". 




En contraposición, la naciente industria en Gran Bretaña, - donde Hitchcock fue, como todos sabrán, un pionero - es como el pariente pobre el cine de esos años, pero un pariente genial, con estilo y personalidad propios. Y también con interesantes actores, muchos de los cuales emigrarán a los EE.UU en los años siguientes,   Pero todo estaba por inventarse en aquel entonces y el cineasta británico fue un precursor excepcional. Quizás los recursos materiales, necesarios para producir durante el período de entre guerras (1920-1939) debieron ser escasos, no así el talento de actores, técnicos, camarógrafos, escenógrafos, vestuaristas y las buenas historias que ahora nos podrán parecer un tanto ingenuas, pero no por ello dejaban de tener suspenso y misterio. 


Las puedo ver una y otra vez, disfruto de cada detalle escenográfico, del vestuario (todo vuelve), la campiña inglesa, los molinos abandonados o el tráfico desordenado de Londres, las casas de los suburbios y los trenes. Disfruto los diálogos extemporáneos, la belleza sin demasiados artificios de las actrices inglesas (Madeleine Carroll, Nova Pilbeam o Margareth Lokwood), del carácter aparentemente distante y frío de sus contrapartes masculinos (Sir John Gielgud, Robert Donat o Michael Redgrave), de la oscuridad y sombreros de los antagonistas (inolvidable Peter Lorre!), y, por supuesto, de los experimentos de Hitchcock  y su narrativa filmográfica, entre el humor y la pesadilla como en The Lady Vanishes (1938), Young and Inocent (1937) o 39 steps (1935). Oscuridad y crímenes en serie en "The Lodger" (tanto la versión silente como la sonora) ambas con Any Ondra en el rol protagónico (1928); espías,  precariedad, la muerte omnipresente antes y durante las guerras, en trenes que debían atravesar países enemigos, entregando planos que debían volar puentes. (Secret Agent, Sabotage (ambas de 1936).

Todas, absolutamente todas, necesarias para leer, a través del cine, de la mirada inglesa de Hitchcock, un período de la historia europea de entre guerras.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Esos tiernos, terribles animales del cine

La mirada femenina de Hitchcock

El estilo que nunca pasa de moda