Tan sencillo como subir una escalera


En la simplicidad radica la genialidad de esta escena de Suspicion (1941) con el encantador y sin escrúpulos Cary Grant quien sube lenta e impecablemente la escalera con un casi fosforescente vaso de leche - todo el foco de atención - para su esposa.  Iluminación,  música y el resto, la imaginación del espectador.

Detalle aparte es que  pocos actores o modelos (antes y ahora)  poseen  la elegancia de Grant, hasta para subir una escalera con la muerte en una bandeja.


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